cuando los IABros comenzaron a explotar humanos en lugares lejanos para alimentar sus máquinas,
guardé silencio,
trabajo esclavo que no veía
cuando facilitaron escribir textos y realizar dibujos y diseños,
guardé silencio,
eso que me ahorraba
cuando facilitaron codificar,
guardé silencio,
vibe coding incrementaba mi productividad
Cuando propusieron convertir las matemáticas en la conquista de la IAGen,
no protesté,
el asombro atravesaba mi gesto
Cuando crearon el hype de los centros de datos hyperescala,
me pareció que no era para tanto,
sin ellos no tendría plataformas, ni textos, ni vibe coding, ni demostraciones matemáticas
cuando todo reventó,
nadie más quiso protestar conmigo excepto los ludditas que habían sido vilipendiados
- mi respetos e inspiración debidos a Martin Niemöller